Capítulo 32: Un día bien empleado

El día pasó volando y me sentía increíblemente somnolienta. Vimos la puesta de sol juntos mientras nos tomábamos de la mano.

—Pide un deseo —dijo él.

—¿Eh? —dije, confundida.

—Sí, hazlo. Mi abuela decía que este era el mejor momento para pedir un deseo —explicó.

Me reí. —Bueno, supongo que tu ab...

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