Capítulo 145

—Feliz cumpleaños —dijo él de nuevo.

Colocó el paquete en la mesa de trabajo.

El pastel dentro era diminuto.

Diez centímetros, tal vez.

Suficiente para dos.

El glaseado era liso y blanco, con una sola flor morada en el centro.

Sin brillo ni sin chispas.

Solo esa flor, limpia, precisa y de un ...

Inicia sesión y continúa leyendo