Capítulo 23

La cara de Violet se crispó. Intentó inútilmente recuperar el teléfono.

La chica que lo sostenía hizo zoom obedientemente y sus ojos se abrieron de par en par.

—¡Hay una M! —soltó—. ¡Es pequeña, pero está ahí!

Un murmullo recorrió la multitud.

—Esa es la firma del diseñador, ¿verdad? ¿La M? —susurró...

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