Capítulo 248

—Pareces distraída —dijo Fabrizio—. ¿Pasa algo?

—¿Qué? ¿Eh? Ah, nada. —Negué con la cabeza.

—O eso, o la Rue des Barres ha perdido su encanto. Acabamos de pasar por la Fontaine Stravinsky y apenas la miraste.

Miré alrededor.

De verdad era hermosa.

París y el romance eran casi sinónimos y, a pri...

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