Capítulo 125

La luz del sol me dio en la cara como un cachetazo.

Abrí los ojos a medias y enseguida me arrepentí.

Tenía la boca más seca que el Sahara. La espalda me dolía como si hubiera dormido encima de adoquines. Las piernas, ni hablemos, sentía como si hubiera hecho sentadillas en tacos de quince centímet...

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