Capítulo 289

Me miré una vez más en el espejito del compacto, lo cerré de un clic y lo guardé en el clutch. El labial seguía perfecto, el peinado no me traicionaba. Inspiré hondo y entré al gran salón.

Las lámparas brillaban como fuegos artificiales congelados. Sonaban copas, charlas por aquí y por allá. Uno de...

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