Capítulo 357

La habitación del hospital era silenciosa, con un olor penetrante a desinfectante.

Miré el móvil después de que ella colgara, y una satisfacción inesperada me atravesó, casi haciendo que me olvidara del maldito dolor en la pierna. Me sentía más centrado, más despierto.

Dominic empujó la puerta y e...

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