Capítulo 358

Esa noche no tuve ni una pesadilla.

De hecho, dormí mejor que en mucho, mucho tiempo.

Cuando amaneció y la luz del sol entró por la ventana, lo primero que hice fue buscar el móvil en la almohada de al lado. Estaba frío y completamente muerto. Gruñí, frustrada conmigo misma por no haberlo cargado....

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