Capítulo 376

El dolor venía en oleadas, punzante y constante, y tuve que apretar los dientes para no soltar un grito.

Tenía la cara blanca como una sábana, el sudor empapaba mi piel y mi pelo, como si acabara de salir de la ducha.

No sabía si esto significaba que los bebés querían salir. Nunca había pasado por...

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