Capítulo 386

Antes de que la enfermera del hospital saliera de licencia, ya nos había advertido que no debíamos cargar a los bebés cada vez que lloraran.

Nos dijo bien claro que si lo hacíamos, se iban a malacostumbrar a los brazos, y al final los que íbamos a terminar agotados éramos nosotros.

Pero en este pu...

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