Capítulo 8

Me paré frente a su puerta, respiré hondo como si me fuera a lanzar de un avión sin paracaídas, y toqué. Ya no había marcha atrás. A menos que quisiera lanzarme escaleras abajo. La puerta se abrió al instante, ni tiempo para entrar en pánico o echarme para atrás.

Ahí estaba él—con traje. Pero no u...

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