Capítulo 82

La noche fue un asco.

Sábanas frías.

Cero sueño.

Mi mente, dando vueltas como carreta sin freno.

Al amanecer, vi sus zapatos en la entrada.

Eso significaba que había vuelto a media noche, pero ya se había ido otra vez.

No voy a fingir: me decepcionó.

Pero el trabajo me cayó encima como avalan...

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