Capítulo 85

Podía sentir cómo cada mirada se clavaba en nosotros.

Ashton era... bueno, Ashton. Como una obra de arte andante. Pero no ese tipo de belleza inofensiva. Era de esas bellezas que traen problemas. Como esos cuadros hiperrealistas de acantilados: si los miras demasiado rato, sientes que vas a caer.

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