Súplica desesperada

Isabela se sentó en su cama, pensando continuamente, "¿Qué podría haber hecho que Alex le engañara?" pensó para sí misma. No se sentía triste ni con el corazón roto ni tampoco en lágrimas porque había confiado en Alex tan ciegamente que se negaba a creerle a la mujer con la que él estaba hablando po...

Inicia sesión y continúa leyendo