Aún no

Isabella, sintiendo una oleada de curiosidad, se apresuró hacia la puerta para ver quién estaba llamando y dejó al profesor James sin palabras. Era Tricia, y parecía estar en pánico. Isabella sintió una ola de alivio al ver a Tricia, agradecida de que hubiera venido a salvarla, aunque no le había in...

Inicia sesión y continúa leyendo