Enfrentando la ley

—Por favor, Isabella, solo abre los ojos para mí. Por favor, no me hagas seguir rogándote y rezando a Dios en vano. Solo muéstrame que estás bien. No me importa venir aquí todos los días solo para cuidarte. Mientras vea esos ojos abiertos y vea esa sonrisa, esa sonrisa blanca que siempre me das. Esa...

Inicia sesión y continúa leyendo