Capítulo 80 Ordeñé a mi hijastro 01

La tormenta rugía como si quisiera arrancar el maldito techo, y no podía dormir. Mi camisón de seda estaba pegado a mis pechos y muslos, el aire tan denso que podía oler la lluvia. Cuarenta y dos años, viuda, cachonda como el infierno, y pensando en mis decisiones de vida cuando de repente escuché l...

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