Capítulo 173

Miré hacia abajo, a los pechos de Selene, que rebotaban como locos. No eran tan firmes como los de otras mujeres, pero la forma en que se movían me hacía olvidar eso.

Extendí la mano y los apreté, y se sentían sorprendentemente suaves, como si estuviera apretando una almohada.

Mientras seguía amas...

Inicia sesión y continúa leyendo