Capítulo 241

Mia estaba acostada en la cama, con las piernas aún abiertas, y su coño goteando continuamente con sus jugos.

Estaba jadeando, mirándome con pasión y deseo en sus ojos.

Parecía que aún no estaba satisfecha.

Le pasé dos pañuelos —¿Necesitas limpiarte? Apúrate, el centro comercial cerrará pronto.

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