Capítulo 8

Cuando llegué a mi apartamento, la casa de cristal en la finca Matama, a diez kilómetros de la residencia de mi Fundación, fui directamente al baño para lavarme. El sol había estado tan caliente y necesitaba una ducha fresca ya que se acercaba el mediodía.

Eva salió de su habitación y se paró frent...

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