Escondiéndose del enemigo

—Deberías haberme dejado —dije mientras jadeaba por aire.

—Sería mejor que huyeras de mí. Ellos están aquí para matarme a mí, no a ti —le dije. Pero ella se negó a moverse. Sus ojos estaban llenos de determinación, y supe entonces que no podría convencerla de que se fuera. Así que tomé una respiraci...

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