Sorpresa de tortitas

Aira miró a Max, sorprendida por la repentina pregunta. Se detuvo un momento, contemplando su respuesta.

—No —respondió suavemente, su voz llena de sinceridad—. Nunca podría odiarte.

—Odiar es una palabra fuerte —reflexionó Aira, sus ojos llenos de comprensión—. Podría decir que tuvimos un comienz...

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