Capítulo 20 20

Antes de que pueda preguntar tímidamente, él se acerca al escritorio y envuelve sus brazos alrededor de mis muslos abiertos.

Mi mirada se fija en el rápido subir y bajar de su pecho y sus mejillas, que están teñidas de rosa. —Si te preocupa que hayas hecho algo mal, no lo hiciste. De hecho, hicist...

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