Capítulo 221 221

Miro hacia abajo entre nuestros cuerpos desnudos y encuentro su grueso pene erecto y duro como el acero. —No parece haberle afectado en nada— señalo, rozando con mis dedos la punta del glande, sonriendo ante su profundo suspiro.

Tan necesitado, y solo yo puedo darle lo que anhela.

—Eso es porque t...

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