Capítulo 37 37

—Por supuesto. —La suelto con un empujón y la miro con desprecio—. Lárgate de aquí, y si eres inteligente, te asegurarás de no volver a entrar en mi oficina. Porque no importa lo estrecha que sea tu concha o lo bonita y tentadora que seas, algún día podría ser contigo con quien tenga que ajustar cue...

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