Capítulo 49 49

Un zumbido repentino cerca de mis rodillas me sobresalta y finalmente me hace rendirme.

—¿Qué demonios? —gruño, preparado para asesinar a quien sea que me esté interrumpiendo.

Ella sale de su trance abruptamente, mirando alrededor en el suelo.

—Mi teléfono. Estaba en mi bolsillo.

Lo veo, medio e...

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