Capítulo 10

La mano de mi madre se estampó contra la cara de Dahlia.

La bofetada retumbó en el comedor. Dahlia trastabilló, llevándose una mano a la mejilla, con los ojos muy abiertos de incredulidad.

—¿Cómo te atreves? —gritó mi madre—. ¡Era tu hermana!

Dahlia se rió. Fue un sonido roto, amargo.

—Hermana. ...

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