La anciana

Danica casi se rió de la vieja gruñona sentada en la mesa.

En cuanto Danica había entrado en la cocina, Lindy había comenzado a rondar mientras Danica rellenaba su taza y luego se sentaba en el mostrador, mojando mini galletas en su café. Por lo entrometida que parecía Lindy, Danica había esperado ...

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