¡MALDITA SEA! Se siente bien.

Él sonaba terriblemente complacido con eso, encantado con la idea.

—Gio, yo...

—Solo esta vez, cariño, no me pelees. No estoy diciendo que te sometas —añadió rápidamente antes de que ella le rompiera el cuello—, solo te pido que te recuestes y me dejes hacerte venir. Esto no es un juego previo, es...

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