Capítulo setenta y dos

Nos subimos al auto y ella pone la marcha atrás antes de alcanzar el estéreo para encenderlo. El ritmo familiar de una de mis canciones favoritas comienza a sonar por los altavoces, pero estiro la mano y lo apago.

Tras poner el auto en punto muerto otra vez, Serenity suelta un suspiro y baja la cab...

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