Capítulo cuarenta y ocho

Dallas

La recojo como si fuera una cita, porque eso es lo que es, aunque mi bolsillo se siente como si pesara veinte libras por la caja del anillo escondida dentro de una pequeña bolsa con cierre. Estoy vestido bien, jeans limpios, botas que no están destrozadas, camisa de botones que Coop llamó mi...

Inicia sesión y continúa leyendo