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Me senté en la mesa del comedor con Caesar, observándolo balancear sus pequeñas piernas mientras hablaba sobre su deseo de visitar el parque acuático.

—Mamá, ¿cuándo iremos al parque acuático? ¿Mañana? —Caesar se movía en su asiento, con jarabe de su tostada manchando su sonrisa.

—Ya veremos, bebé...

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