230

No dormí esa noche.

Celine estaba acurrucada contra mí, su mejilla presionada contra mi pecho, su respiración lenta y regular. Se había quedado dormida justo después de hacer el amor, su piel aún cálida, su cuerpo suave y sin fuerzas por el cansancio.

Parecía en paz, casi ingrávida, como si la tri...

Inicia sesión y continúa leyendo