243

Las mañanas en Londres tenían una forma de sorprenderte.

No de manera ruidosa, no con la arrogancia cegadora de la luz de Nueva York que te exigía despertar y comenzar a conquistar algo. Las mañanas en Londres se deslizaban... grises, con bordes suaves, amables de la manera en que solo los ingleses...

Inicia sesión y continúa leyendo