Puesta en escena de la parte II

Giacomo

Sin tener noción del tiempo, me levanté de un salto, tomando la pistola de debajo de mi almohada, y cuando apareció Don Sartori, fingí suspirar de alivio. Si nada salía bien y lograba salir de aquí con vida, sin duda buscaría una vida pintoresca.

—Oh Don, no esperaba una visita a esta hora...

Inicia sesión y continúa leyendo