La lujuria arde, parte I

De repente sentí ganas de subirme a mi Harley Davidson y correr tras ella, qué chica de mierda, hacerla tragar sus propias palabras sucias en lugar de gemir mi nombre.

Pero, esos pantalones se suponía que estaban fuera de venta, cuando se dio la vuelta y pasó junto a mí, esas caderas llenas, el cul...

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