Capítulo 15 15

Alexander alzó la mano y me tomó del mentón.

Sus dedos eran firmes y fríos.

Mi piel ardía.

Su mirada, tan cercana, me robaba el aire.

El silencio pesaba entre nosotros.

Yo no podía moverme, ni pensar con claridad.

Solo sentía el pulso acelerado en mis sienes y el calor subiendo por mi cuello.

—Seño...

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