Capítulo 46 46

—Eso no es asunto mío —dijo Maya, dándose la vuelta para marcharse.

—¡Qué grosera! —murmuró Roberto, y acto seguido pasó su brazo por encima de sus hombros.

—¡Ah! —Maya quedó atrapada en sus brazos y tuvo que seguir su paso. Furiosa, gritó—: ¡Roberto, suéltame!

—Almuerzo.

—¡No quiero!

—Entonces...

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