Capítulo 50 50

—Gerente, no puedo beber —dijo Maya—. Recibí una llamada de casa y debo irme ahora.

—¿Por qué la prisa? ¿Se murió alguien? —se burló Yvonne.

El rostro de Maya cambió.

—¡Cuida tu boca! —escupió.

Yvonne se levantó, avanzó hacia ella y se detuvo justo frente a Maya, altiva.

De pronto levantó la ma...

Inicia sesión y continúa leyendo