Capítulo 94 94

Cuando vio el identificador de llamadas, se quedó helada… y después suspiró con alivio.

—Es Julia. ¡Mira! —le mostró la pantalla a Alexander.

Su rostro permaneció imperturbable, inescrutable. Sus labios delgados no se movieron ni un milímetro.

—Voy a contestar… —susurró Maya.

Obedeciendo sin pro...

Inicia sesión y continúa leyendo