Capítulo veinticuatro

—Tú... me drogaste... otra vez...— Le costaba formar las palabras, pero lo logró, y fue entonces cuando William se agachó a su lado y le acarició la cara. No tenía fuerzas para alejarse de William, y lo odiaba por eso.

—Técnicamente te desmayaste, amor, solo me aseguré de que siguieras dormida para...

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