Tercera parte - Capítulo 36

—Te reclamo como mi compañero de vida. Te pertenezco. Ofrezco mi vida por ti. Te doy mi protección, mi lealtad, mi corazón, mi alma y mi cuerpo. Tomo bajo mi cuidado lo mismo que es tuyo. Tu vida, felicidad y bienestar serán apreciados y colocados por encima de los míos por siempre. Eres mi compañer...

Inicia sesión y continúa leyendo