Capítulo 26 El hombre que lo podía todo

Respiraciones agitadas y gemidos placenteros llenaban aquella habitación esa mañana, agua marina y zafiro mirándose fijamente, cabellos esparcidos en medio de las sabanas, miradas seductoras y sensaciones a flor de piel, sexo mañanero después de un día y noche angustiosas, gemidos femeninos se fundí...

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