Libro 1: Capítulo 24

Me levanté de un salto de la cama, empapado en sudor. Respirando profundamente, traté de calmar mi ritmo cardíaco. Colgando las piernas por el borde de la cama, puse mi cabeza entre las manos.

—Solo un sueño, Silas. Nada más.

—No es un maldito sueño, Eros. Es el recuerdo de cuando se llevaron a mi...

Inicia sesión y continúa leyendo