Libro 1: Capítulo 40

—Sabes que siempre me negué a que me hablaras de mi pareja predestinada.

Ella asintió. —Sí. Te tapabas los oídos con los dedos y empezabas a gritar que no podías oírme hasta que salía de la habitación.

Sam se rió y eso hizo sonreír a Aelia. —Suena como el Alfa.

Ignoré a ambos. —A lo largo de los ...

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