Libro 1: Capítulo 8

Escuché la puerta cerrarse de golpe y miré la hora. Eran las 2 a.m. Frotándome la barba que había crecido, me estiré en mi silla y salí de la oficina. Con una ceja levantada y los brazos cruzados, miré a Nate intentando sin éxito colarse de nuevo en su habitación.

—Un poco tarde, ¿no crees?

Saltó ...

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