Libro 1: Capítulo 89

La próxima vez que desperté, me sentí mucho mejor que antes. El dolor no había mejorado, pero mis músculos al menos sentían que podían moverse si se los pedía. Tirando las mantas a un lado, me senté lentamente y moví las piernas para colgarlas al borde de la cama. El suelo estaba frío, pero se sentí...

Inicia sesión y continúa leyendo