Capítulo ciento dos

—¡¿SE PUEDE SABER QUÉ COÑO TE RETUVO TANTO TIEMPO?! —gritó Damien, maldiciendo entre dientes mientras destrozaba con furia cada árbol en un radio de medio kilómetro.

—Yo...

—ESTOY...

—MUY...

—ENFADADO —rugió, ensañándose con las ramas, rocas y el suelo.

—Intenté enviarte mensajes, pero ella me ...

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