Capítulo cuarenta

—Eres una buena chica. —dijo Damien, caminando a mi alrededor y mirándome atada.

—Hiciste un gran trabajo. —dijo Colton con voz dulce. Mi corazón dio un vuelco.

Me quitaron la mordaza, pero aún estaba atada en una posición un poco extraña.

—Te fascina esta exposición, ¿verdad? —me preguntó Damien...

Inicia sesión y continúa leyendo