Preludio 4 (ii)

Mientras tanto, él llenaba su rostro de besos mientras ella jadeaba. —Hermosa… así es. Eres tan hermosa cuando te vienes, tal como sabía que serías.

¿Quién es él?

Esta pregunta la sacó de su estupor dichoso, y comenzó a gemir de nuevo mientras intentaba resistirse a él otra vez. Él se rió, luego...

Inicia sesión y continúa leyendo